El fin del 'Patio Trasero El audaz golpe diplomático de
Sheinbaum que dejó a Trump sin palabras ante la ONU.
Trump ha decidido convertir el tablero venezolano en su
campo de tiro personal. Bloqueos de petroleros, despliegue militar y una
retórica que parece buscar un incendio antes que una solución. Pero, contra
todo pronóstico, el guion de Washington encontró un obstáculo inesperado.
México ha alzado la voz, y esta vez no fue un susurro.
La presidenta mexicana advirtió que la presencia de buques
de gu3rr4 y tropas eleva el riesgo de un error fatal y ofreció a México como
sede de diálogo entre las partes. Su mensaje fue directo frenar la lógica de la
4men4z4 y la fuerza, defender la soberanía y apostar por la negociación como
único camino. México marcó límites claros y envió una señal regional antes de
que la chispa se convierta en tragedia
Mientras Trump despliega barcos de guerra y asfixia las
rutas petroleras, enviando un mensaje de fuerza bruta, México ha optado por la
fuerza de la razón. En la ONU, Sheinbaum no solo defendió la soberanía; lanzó
una advertencia desesperada al mundo: la ONU debe despertar antes de que el
Caribe se tiña de rojo.
La postura es clara y contundente: No a la intervención. No
a las botas sobre el terreno. Sí a la política. En un mundo que parece haber
olvidado el arte de la negociación, México se planta como el adulto en la sala,
recordándole a un Trump desbocado que un error de cálculo en el Caribe no solo
destruiría a Venezuela, sino que desestabilizaría a todo el continente.
La crítica de Sheinbaum no es solo una defensa de un vecino;
es una crítica feroz al modelo de "matón de barrio" que Trump intenta
reinstaurar. Al exigir que la ONU asuma su responsabilidad, México está
denunciando la inoperancia de los organismos internacionales que se quedan de
brazos cruzados mientras los hilos del poder se tensan hasta romperse.
Pero aquí reside la verdadera intriga: ¿Qué precio pagará
México por esta audacia? Desafiar el despliegue militar de Trump no es gratis.
El magnate no suele olvidar a quienes se interponen en su camino, y mucho menos
a quienes le restan autoridad frente a la comunidad internacional.
Trump apuesta por el colapso; México apuesta por la
contención. El despliegue en el Caribe es una mecha corta en un polvorín lleno
de gas. Sheinbaum ha puesto el dedo en la llaga: un derramamiento de sangre en
Venezuela no sería una "victoria" para la democracia, sería un
fracaso humanitario del que nadie saldría ileso.
La jugada de México en la ONU es magistral, pero peligrosa.
Ha logrado que el mundo mire lo que Trump preferiría hacer en las sombras. Ha
transformado una "operación militar" en una "responsabilidad
global".
Hoy, México le ha recordado a EE.UU que el liderazgo no se
mide por el número de barcos de guerra, sino por la capacidad de evitar el
desastre. Sin embargo, la moneda sigue en el aire

No hay comentarios:
Publicar un comentario